Habìa
una vez …
Juan eligió
ser maestro como su abuelo, que fue
maestro rural .Allí descubrio como en aquel entonces disfrutaba del oficio de enseñar
y la magia de aprender.
Durante
el fin de semana meditó mucho sobre lo que sentía últimamente, comentò a sus
amigos que en sus clases sentía que todo era más de lo mismo, que nada atraía la
atención de sus alumnitos .
,Por ello se detuvo a pensar en una clase que
fuese para divertida, motivadora , llena de ideas interesantes .Para eso escribió,
bosquejó, fotocopió, y planificó para lograr su objetivo .
Por la mañana preparó su café con leche, desayunó
escuchando música y vistió su guardapolvo blanco.
Llegó
temprano al cole, preparó su clase, saludó a los chicos y comenzó entusiasmado.
Les
leyó un cuento que les encantó y comenzó
a escribir y a escribir…
Llenó el pizarrón de actividades que había pensado serían
interesantes para cumplir con su currícula. Al terminar las consignas en ese enorme
pizarrón verde, se dio vuelta y observó las caras de los chicos. No
eran precisamente de satisfacción y entusiasmo…
Se quedó
pensativo… La clase que pensó no lograba lo que él esperaba…
Al mismo tiempo Alan, le grita desde el ultimo
banco : Profe, me gustó mucho el cuento ,pero ¿todo eso tenemos que copiar?
Y ahí recordó
a su viejo maestro Julián cuando le leyó “Cuentos de la selva “, de Horacio
Quiroga, un libro que le pidió a su abuelo que le regalara. Ese día después
de la lectura de su libro favorito quedó fascinado, pero lo que siguió, es que el
profe Julián cortó esa inspiración dándole muchas tareas que no le interesaban, solo quería leer por placer. Fue en ese preciso
instante que este joven maestro entendió…
Luego de su fugaz rememorar, Alan volvió a
interrumpir preguntando: Profe, ¿Cuándo usamos la compu? El maestro respondió:
ahora vamos a usarla así nos grabamos contando el cuento…
-¡Siiiiiiiiiii!!!
, y ¿podemos dibujar en la compu? -Gritaron los chicos.
-¡Buena
idea!- respondió el profe.
Al
llegar a su casa, ya distendido por esta clase, se dio cuenta que aquella clase que había
pensado era motivadora , y divertida, pero solo para él… Y al recordar al maestro Julián se dio cuenta de lo que realmente encontraba motivador como alumno, dos puntos de vista
de un mismo día, se aprende, se escucha, y se logra…
Hoy sueña con que algún día, algún alumno ,lo invite con un café y le
cuente lo bien que se sentía en su clase y cuanto aprendió... y otras cosas màs... esas que llenan el corazòn...
