sábado, 4 de junio de 2016

Habìa una vez …
Juan eligió ser maestro como su abuelo, que  fue maestro rural .Allí descubrio como en aquel entonces  disfrutaba del oficio de enseñar y la magia de aprender.
Durante el fin de semana meditó mucho sobre lo que sentía últimamente, comentò a sus amigos que en sus clases sentía que todo era más de lo mismo, que nada atraía la atención de sus alumnitos .
,Por ello se detuvo a pensar en  una clase que fuese para  divertida, motivadora , llena de ideas interesantes .Para eso escribió, bosquejó, fotocopió, y planificó  para lograr su objetivo .
 Por la mañana preparó su café con leche, desayunó escuchando música y vistió su guardapolvo blanco.
Llegó temprano al cole, preparó su clase, saludó a los chicos y comenzó entusiasmado.
Les leyó un cuento  que les encantó y comenzó a escribir y a escribir…
 Llenó el pizarrón de actividades que había pensado serían interesantes para cumplir con su currícula. Al terminar  las consignas en ese enorme pizarrón verde, se dio vuelta y observó las caras de los chicos. No eran precisamente de satisfacción y entusiasmo…
Se quedó pensativo… La clase que pensó no lograba lo que él esperaba…
 Al mismo tiempo Alan, le grita desde el ultimo banco : Profe, me gustó mucho el cuento ,pero ¿todo eso tenemos que copiar?
Y ahí recordó a su viejo maestro Julián cuando le leyó “Cuentos de la selva “, de Horacio Quiroga, un libro que le pidió a su abuelo que le regalara. Ese día después de la lectura de su libro favorito quedó fascinado, pero lo que siguió, es que el profe  Julián cortó esa inspiración dándole muchas  tareas que no le interesaban, solo quería leer por placer. Fue en ese preciso instante que este joven maestro entendió…
 Luego de su fugaz rememorar, Alan volvió a interrumpir preguntando: Profe, ¿Cuándo usamos la compu? El maestro respondió: ahora vamos a usarla así nos grabamos contando el cuento…
-¡Siiiiiiiiiii!!! , y ¿podemos dibujar en la compu? -Gritaron los chicos.
-¡Buena idea!- respondió el profe.
Al llegar a su casa, ya distendido por esta clase, se dio cuenta que aquella clase que había pensado era motivadora , y divertida, pero  solo para él… Y al recordar al maestro Julián  se dio cuenta de lo que realmente encontraba motivador como alumno, dos puntos de vista de un mismo día, se aprende, se escucha, y se logra…
Hoy sueña con que algún día, algún alumno ,lo invite con un café  y le cuente lo bien   que se sentía en su clase y cuanto aprendió... y otras cosas màs... esas que llenan el corazòn...



No hay comentarios:

Publicar un comentario